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En el corazón del Valle del Serchio se encuentra Barga, una mezcla de bondad y belleza, como solía escribir el poeta Giovanni Pascoli, que en este borgo fijó su residencia. La luz rebota con gracia sobre las colinas circundantes, difundiendo el velo encantado de la poesía.

 

El nido de Gio vanni Pascoli

El Valle del Serchio encantó a Gio vanni Pascoli y después al artista escocés John Bellan y, quien también se estableció en esta "Nue va Pr o venza" (región imponente del sur de Francia) encontrando una fuente de inspiración para sus cuadros llenos de luz. Ese mismo encanto que impregna los carros y los callejones de Barga se re vela en la visión aérea del milenario Duomo, en el canto de las golondrinas que re volotean repentinamente sobre las casas y en el carillón del reloj que acompaña los pasos.

A las sombras de Florencia

Barga fue territorio ligure hasta el 180 a.C. cuando comenzó el dominio romano. Al inicio de la Edad Media, a través de los marqueses de Toscana, estaba sujeta a las deci- siones del Imperio pero conservaba una amplia independencia gracias a Matilde di Canossa (conocida como "la gran Condesa", fue una de las mujeres más influyentes de la época). Sin embargo durante este periodo el territorio se ve asediado por los "Lucchesi y los Pisani" (habitantes de las pr ovincias de Lucca y Pisa respectivamente), hasta que es en 1341 que Barga elige subordinarse a Florencia. A la sombra de esta gran potencia militar y financiera la comunidad goza de un extenso periodo de paz que terminará solo con la ocupación napoleónica.

En 1859 la unidad de Italia tal como hoy la conocemos le causó a Barga gra ves perjuicios económicos debido a la disminución de las actividades comerciales con las ciudades limítrofes, per tenecientes a los Estados de Lucca y Modena. Comienza así una fase de depresión económica que obliga a muchos ciudadanos de Barga a emigrar. Gracias a los numerosos monumentos y a su posición geográfica, en el medio de una zona de gran interés turistico, naturalístico y geológico, actualmente Barga es uno de los borgos mas fascinantes de toda la región T o s c a n a , a u n q u e p a r a a l g u n o s , c o mo Gio vanni Pascoli, lo era ya desde finales del siglo XIX.

El césped donde se reunía el parlamento

La estructura arquitectónica de Barga permanece más o menos aquella desarrollada entre los Siglos XII y XIV d.C., cuando era un territorio autónomo. Una telaraña de callecitas sin salida y callejones escalonados en piedra se abre entre la irregularidad de las casas y va hasta la par te más alta del castillo de Barga, donde surge el Duomo, catedral románica dedicada a San Cristóforo. Desde aquí se puede disfrutar de un espléndido panorama del borgo y de los Alpes Apuanos. Sobre un amplio césped que rodea la iglesia se reunía hace ya mucho tiempo el pueblo en asamblea parlamentaria. Se puede apreciar también el Palacio Pretorio, ocupado por el comisionado de Florencia hasta la mitad del S. XIX y hoy sede del Museo Cívico.

Bajando por amplias escalinatas, Barga ofrece preciosos testimonios de lo que fue alguna vez, como la Iglesia del Santísimo Crucifijo, decorada en su interior en estuco y oro; y la Logia de los Mercaderes, construida en 1546 cuando Cosimo I de Medici instituyó el gran mercado de Barga, cuyos productos principales eran la sal y la seda. El León de piedra que defiende con fiereza su entrada (Ver f o to a la izquierda, PÁG. 6) recuerda la subordinación política a Florencia que ha marcado la historia de la ciudad. Merece también una visita la iglesia barroca de la Santísima Annunziata (1595) y, fuera del centro histórico, la iglesia de San Francesco. Por último, Plaza Angelio y sus armoniosas proporciones, tienen la decoración de una sala de estar al abier to, así como el "cinquentesco" Conservatorio de Santa Elisabetta (antiguo monasterio) que custodia un imponente retablo de la escuela Della Robbia.

La "Collegiata" de San Cristoforo

El edificio religioso más importante de Barga fue realizado en diferentes épocas. La primitiva construcción fue iniciada cerca del ano mil; en las sucesivos ampliaciones se evidencian elementos arquitectónicos y decorativos de gran belleza que van del Románico al Gótico. De la fachada, realizada en alberese (una piedra local que tiene la particularidad de adquirir tonalidades y esfumaturas diversas según las condiciones atmosféricas) sobresale la torre campanaria. Los retoques de las campanas en la torre inspiraron la famosa poesía de Pascoli "L'ora di Barga" (la hora de Barga). De la iglesia original quedan las hermosas fuentes de agua bendita y algunos fragmentos de los murales frescos, que datan del siglo XII. El patrono, San Cristóforo, está representado por una estatua de madera policromada de los primeros años de la Edad Media y se encuentra atrás del altar ma yor. Una pequeña capilla, a la derecha de la iglesia, contiene terracotas robbianas, la mayor par te pr o venientes de iglesias franciscanas. En la capilla de la izquierda se puede ver una gran mesa del siglo XVI con ilustraciones de la Barga de la época.

La Casa Museo de Gio vanni Pascoli

A cuatro kilómetros de Barga, sobre la colina de Caprona, en la localidad de Castel- vecchio, fue construida una villa a mediados del siglo XVII por la familia Cardosi-Carrera . En 1895 fue elegida por el reconocido Gio - vanni como residencia. El edificio conser va la estructura, la decoración y la configuración de los espacios que tenia al momento de la muer te del poeta. En esta casa Pascoli transcurre los años más tranquilos y felices de su vida. Ane xada a la villa se puede obser var la capilla donde él mismo fue sepultado. 

Actualmente la casa es un museo y puede ser visitado. 

Link del museo: www.casapascoli.it

Sitio del pintor Bellany: www.bellany.com