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Por Francesca D'Addante

El norte de Italia es principalmente conocido por ser el motor económico y financiero del país. Piamonte y Lombardia son la mejor expresión de ese poder expresado en regiones.

(BURGO. Del lat. tardío burgus, y este del germ. *bŭrgs). En la Edad Media, fortaleza construida por los nobles feudales para vigilar los territorios de su jurisdicción, donde se asentaban los gremios, entre otros, de comerciantes y artesanos.

 

CIVITA DI BAGNOREGIO

El maravilloso borgo de Civita di Bag- noregio, es hoy un pueblito muy pequeño donde el tiempo parece haberse detenido, accesible solo a pie, cruzando un puente de hormigón armado y construido para el beneficio de los turistas y los pocos ciudadanos que quedan.

 

UN BORGO MORIBUNDO

Encaramado en una colina, amena- zada por deslizamientos de tierra y erosión del suelo, para llegar hasta el borgo hay que cruzar un puente de 200 metros de longitud que conduce desde la colina más cercana hasta la puerta de entrada al centro histórico. Civita di Bagnoregio tiene solo 11 habitantes debido a la precaria condición estructural que ha ido vaciando la ciudad. Cada año, más 

de 700.000 personas de todo el mundo viajan para ver de cerca una belleza milenaria, que desafía el tiempo y la erosión. Todo alrededor del “Valle dei Calanchi”, en la región Lazio, un espectáculo maravilloso nacido del viento y la lluvia. La historia de este pequeño borgo tiene sus raíces en la era etrusca, cuando un pueblo misterioso había colonizado muchas áreas del centro de Italia, para luego convertirse en una viva ‘civitas’ de la época romana. Durante siglos los habitantes de Civita han tenido que luchar contra el desgaste y los deslizamientos de tierra que acotaban progresivamente el área del centro histórico y la creación de nuevas vías de acceso al pueblo, como la “Bucaione” o el túnel de acceso excavado directamente en la roca sedimentaria de la montaña.

 

UN POCO DE HISTORIA

Civita es un tesoro que contiene 2500 años de historia. Fundada por los etruscos, pasó luego por diversas dominaciones y en la Edad Media adquirió gran parte de su forma extraordinaria, luego enriquecida en el Renacimiento y mantenida hasta nuestros días. 

En su glorioso pasado, la ciudad era más grande. Los deslizamientos de tierra y los terremotos han reducido la extensión y los palacios; torres y antiguas puertas del pueblo se han derrumbado en el valle. En el período de máxima magnificencia hubo cinco de ellas, hoy queda una: Porta Santa Maria también conocida como “della Cava”. Estos pórticos han quedado inutilizados por el progresivo deslizamiento y erosión que ha afectado a este lugar a lo largo de los siglos.

“Porta Santa Maria” es hoy el único acceso al pueblo y, pasando por debajo, se pueden admirar las espléndidas decoraciones de leones que aplastan algunas figuras humanas: son el símbolo de los habitantes de Bagnoregio que aplastan a los tiranos.

 

CIVITA HOY

El aspecto actual del pueblo se remonta a finales de la Edad Media y se ha mantenido casi intacto desde entonces, dando a este lugar el aura fascinante de un lugar donde el tiempo se ha detenido. Ya a mediados del siglo XIX solo vivía allí un puñado de personas, mientras que la mayoría de los habitantes se habían trasladado al municipio de Bagnoregio.

El centro del pueblo es Piazza San Donato, en la antigüedad fue el foro y hoy se llama “la piazza”(la plaza). Dominando el frente está la fachada del Duomo di San Donato, la catedral hasta 1699, construida en el sitio de un antiguo templo etrusco. Otra parada importante es la Catedral (en Piazza Cavour) que conserva un espléndido relicario de orfebres franceses y donde hay una reliquia de San Buenaventura. En realidad todo el centro histórico está orientado según la Piazza San Donato.

La iglesia es un magnífico ejemplo de la arquitectura Viterba del siglo XVI y en su interior se puede admirar un espléndido crucifijo de madera realizado a finales del siglo XVI. 

En los últimos años, sin embargo, se han renovado varias casas que en el verano acogen a artistas y veraneantes extranjeros; hoy Civita vive una nueva etapa de desarrollo, gracias a los turistas que vienen todos los años a admirarla pero que al mismo tiempo hacen necesario imponer formas de acceso controlado para no dañar el frágil equilibrio de las antiguas estructuras.

 

EL PUENTE Y LAS PUERTAS

Al cruzar el puente se puede admirar el espectacular paisaje de esta zona del alto Lazio, un panorama formado por valles y barrancos excavados por mile- nios de erosión hídrica, para luego llegar a la Porta Santa María.

 

Por Francesca D'Addante

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