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Luego de ser premiado en dos ocasiones en solo quince días, con el VIII Salón de Pintura Emilio Pettoruti y el Salón Nacional de Pintura "La Boca, cuna del arte y la Pasión Xeneize", el artista platense nos habla sobre su obra y su postura existencialista.

por Ro Tierno

 

Miércoles 18 de octubre. Pautamos con Gustavo Boggia una entrevista vía Skype. Yo estoy en México y él en la Ciudad de Buenos Aires, sorteando inconvenientes de un día lluvioso. No va a llegar a su vivienda en La Plata para sentarse frente a la computadora y responder preguntas que ya le anticipo, van a ser sobre el concepto de su obra. Coordinamos para el día siguiente, mientras aprovecho el tiempo para seguir viendo sus cuadros y me surgen más preguntas ¿Qué expresará la inmensidad de un horizonte? ¿Cuánto duele la soledad de la existencia?

Jueves 19 de octubre. Marco los días como si importara aferrarse al tiempo. En las obras de Gustavo Boggia el tiempo está detenido: espacios amplios, desérticos, objetos viejos y horizontes frenados en un atardecer. Hoy sí llega para la entrevista, que comenzamos hablando sobre sus influencias, ligadas a su estadía en Italia durante los años '70. Giorgio Morandi, Giorgio de Chirico, Mario Sironi, Carlo Carrá, son algunos de los artistas con los que Boggia es asociado en Italia y Argentina.

La influencia que tuvo viviendo en Italia lo formó artísticamente. Allí conoció muchos pintores y de cada uno aprendió algo, logrando "armar su propia historia". Los viajes en barco hasta Europa, los horizontes bajos del mar, los cielos imponentes, todas imágenes que Boggia trasladó conceptualmente a su pintura.

"Tengo la sensación de haber nacido y fallecido muchas veces. Yo no me fui a vivir afuera porque quise, me llevaban, y cuando vos te vas a un lugar y después volvés, te pensás que volvés al mismo lugar, pero no es el mismo lugar, los amigos no son los mismos, entonces empezás de vuelta", cuenta Gustavo.

Sin duda hay una catarsis en la obra del artista, una melancolía expresada a modo de supervivencia. Pero también hay una ironía, una aceptación de esa existencia cuestionada, una grieta entre tanta oscuridad y preguntas sin respuesta que lo llevan al lienzo y a la necesidad de "compartir tanta soledad".

"Lo que trato de expresar siempre es soledad y angustia. Es lo que siento expresar. Utilizo toda una serie de objetos y un paisaje despojado para generar un clima extraño, que te hace mirarlo y pensarlo un poquitito. Pensar qué hace el hombre ahí, a dónde va, es pensar un poco en la existencia".

Y de esto se trata el paisaje minimalista que propone Boggia, limpio, despejado, con una imponente información visual. Si bien el artista asegura no tener un mensaje "oculto", es imposible no generar una retórica con su obra. La repetición en lo cromático, los horizontes y el hombre en el paisaje desolado llevan consigo espejismos del subconsciente, y cada ojo que se pose sobre el lienzo experimentará una subjetividad que, como explica el artista, "hará trasponer mi imagen a la suya".

"Todas las obras tienen al hombrecito, es algo autorreferencial. Si vos no pones la presencia humana el paisaje queda abierto. Si pongo al hombre, eso le da dimensión a todo, porque la medida que uno conoce es el hombre y eso da un efecto en todo lo demás. Me di cuenta que lo que provoco es que la gente tenga la sensación de estar en ese lugar y no estar viéndolo desde afuera".

"La meca del fútbol (síntesis arquitectónica de una pasión)". 1er Premio (adquisición). 4to. Salón Nacional de Pintura "La Boca, cuna del arte y la Pasión xeneize"

 

La pasión según G.B

Un cuadro de Gustavo Boggia es un cuadro de Gustavo Boggia: no firma las pinturas porque cree que queda "horrible" la letra sobre la obra. Sin embargo, no hay forma de confundirse, en lo estético y conceptual ya tiene su marca personal.

Con más de veinte premios en su trayectoria, los últimos del 2017 fueron en menos de quince días: el 1er Premio del 4to. Salón Nacional de Pintura "La Boca, cuna del arte y la Pasión xeneize" con su obra "La meca del fútbol (síntesis arquitectónica de una pasión)"; y el 1er. Premio del VIII Salón de Pintura Pettoruti 2017 de la Asociación de Artistas Plásticos de la Provincia de Bs. As. por su pintura "Paisaje de ningún lugar".

Realiza al menos cincuenta dibujos por día y dedica la mayoría de su tiempo a pintar. Aunque no le gusta llamarse artista (prefiere ser un pintor de cuadros y quitarse algo de responsabilidad) tiene todo lo que considera que debe tener un artista: "Un artista tiene que tener educación artística, no digo académica, pero haber aprendido algo, haber visto; tener algo para transmitir, para decir; y creer en lo que hace, tener perseverancia".

"Algunos artistas no me gustan pero hace tantos años que pintan y me lo cuentan de tal manera que termino pensando que el equivocado soy yo. Me gusta más que el que pinta un lindo cuadro pero no me dice nada. Eso pasa un montón, está el que te pinta un florero, al otro día un paisaje y al otro día una figura humana. Creo que eso no tiene nada para decir, no tienen nada que pintar, y cuando no tenés nada que pintar no tenés que pintar, no hay una obligación de pintar".

 

"Paisaje de ningún lugar". 1er. Premio (adquisición). VIII Salón de Pintura Pettoruti 2017 de la Asociación de Artistas Plásticos de la Pcia. Bs. As.

Hace poco leí una frase de Kant que decía que la razón humana está atormentada por preguntas que no puede rechazar, pero tampoco puede responder. En esta línea conceptual quizá se ubique la obra de Boggia y su arte funcione como descarga de la "angustia existencial" que atraviesa a toda la sociedad. Como explicó el artista, "creo que todos estamos solos y por eso, de alguna u otra manera, les llego a todos, mi obra les va a hacer algún ruido adentro".

Gustavo Boggia estará próximamente presentando su obra en la muestra colectiva "Siete pinceladas... para la única" en homenaje a Daniel López, a partir del 31 de octubre en el Hall de las Artes de la Secretaría de cultura y extensión universitaria de la Facultad Regional Avellaneda (Av. Mitre 750. Avellaneda).