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El reconocido fotógrafo, pionero en utilizar la técnica estenopeica en Argentina, asegura haber superado hace rato las comparaciones con la fotografía digital para profundizar en las particularidades y posibilidades de la estenopeica. Lejos de los flashes, entiende la fotografía como un proceso creativo integral donde se unen la experiencia pasada, las emociones, el estudio y la técnica. Dedicado a la docencia, su último trabajo lo realizó hace dos años en el Monumento Homenaje a los 22 militantes fusilados por la dictadura militar en la Masacre de Margarita Belén.

Por Ro Tierno

Antes de dedicarse a la fotografía y a la docencia por completo, Yuyo Pereyra estudiaba música, y era un tecnócrata: fue cuando lo invitaron a tocar en una cárcel de Resistencia que su perspectiva cambió e influyó en su proceso creativo para siempre. Un hombre privado de su libertad le pidió la guitarra y sin ninguna teoría tocó, recuerda Yuyo, "como los dioses".

"Ahí me di cuenta que lo mío era tecnocracia. Tomé contacto con músicos populares y aprendí a ejecutar el instrumento, me cambió la visión, me empecé a relacionar con gente que hacía cosas porque las sentía, eran propias de ellos", cuenta el fotógrafo desde su estudio en la calle 44, ex Escuela de fotografía Yuyo Pereyra que cerró sus puertas en diciembre del año pasado.

La visión sensible se vio reflejada más tarde cuando, por curiosidad, se inició en la fotografía sacando una foto con una lata. En 1985 Yuyo Pereyra comenzaba a impulsar la técnica estenopeica en el país, siempre asociada a los inicios de la historia de la fotografía, pero nunca desarrollada en sus particularidades. "Un punto de inflexión para mí fue un curso que di en Carlos Casares. Saqué una foto de una matera de gaucho, un lugar en la estancia que tenía un fuego prendido para que el gaucho pasara a tomar mate. Ahí me sorprendí de lo que expresaba la fotografía estenopeica, me empecé a dar cuenta de la potencialidad que tenía. La imagen expresaba tiempo pasado, lecturas muy buenas, juegos de luces y sombras que nos transportaban a un tiempo de ayer."

¿Qué particularidades tiene la técnica estenopeica?

Cuando nace la fotografía, las imagenes tomadas por Nicephore Niepce alrededor del año 1827, tenían una exposición a la luz entre 8 y 11 horas, podían captar el tiempo, el fotógrafo vivir mirando esa realidad que era cambiante, mutaba, las sombras se desplazaban. Los fabricantes de cámaras fotográficas se esmeraron en acortar el tiempo, igual que los fabricantes de materiales fotosensibles. Esa vivencia que tiene el fotógrafo estenopeico que trabaja con materiales sensibles de baja sensibilidad tiene algo particular, se pueden producir modificaciones en la realidad. Hoy, prefiero seguir trabajando con materiales de baja sensibilidad para que la exposición sea larga. Trabajo con papel fotográfico como negativos, las exposiciones varían según la luz entre 30 y 80 minutos. En una cámara digital vos estás atrás, en el mismo ángulo de observación. La cámara estenopeica no tiene visor, vos lo pones en un lugar, ocupa tu lugar, te desplaza por el tiempo que dura la exposición. Yo prefiero hacer una fotografía, revelarla y ver el resultado.. Eso tiene un valor incalculable, la fotografía se dice normalmente que es una huella luminosa, el negativo de gran tamaño se traslada a otra huella luminosa sobre un material fotosensible, donde tenés la huella final. Eso es lo importante para mí en la fotografía estenopeica, entre otras cosas.

Aunque Yuyo Pereyra insiste en que la técnica no es lo importante en la fotografía, y que hablar de fotografía estenopeica o digital "es una obviedad", sí es necesario visibilizar algunas cuestiones que estuvieron asociadas desde el comienzo y que en su momento revelaron un contrapunto: por un lado el valor del tiempo y el proceso creativo, y por otro la cámara estenopeica fue de inclusión, todos podían hacer una foto, y Yuyo difundió esta técnica en toda la provincia de Buenos Aires, en los barrios, en las cárceles, se las enseñó a los más jóvenes y también a los más aferrados a la evolución de la cámara digital. Con el tiempo y los avances tecnológicos este punto dejó de ser una novedad: "Para mí eso es cosa superada, ya no se trata de la fotografía estenopeica y competir con una cámara de 35 mm, sino repensar la técnica en sus particularidades y posibilidades, toda la diferencia que tiene con las cámaras actuales. Hay avances, los fotógrafos estenopeicos serios primero piensan la fotografía y luego piensan con qué la van a sacar, por ahí hacen una cámara que la usan para esa sola foto y nunca más."

¿Cómo crea una fotografía?

Primero pienso qué voy a fotografiar, y después pienso con qué. Podes construir cámaras de diferentes formas, con más de un agujero. El italiano Paolo Gioli hizo una cámara con un cajón de madera y le puso adelante cuatro galletitas de agua, cada agujerito era un estenopo. Entonces generaba múltiples imágenes superpuestas unas sobre otras. Podés hacer una cámara cuadrada, redonda, donde el papel tenga una forma cóncava en el interior, plana, lo que se te antoje. Pensar qué fotografiar y después pensar con qué, el fotógrafo actual lo ha perdido. La industria fabrica una cámara y vos te sujetas a la tecnología de esa cámara, de alguna manera te están marcando el camino. El fotógrafo estenopeico tiene libertad de creación, para mí es esencial en el proceso creativo y la vida misma, no la negocio, y me costó no poder trabajar durante la dictadura militar.

Cuando estudiaba cine era también un militante. ¿Cómo influyeron aquellos años de dictadura en su proceso creativo?

Durante muchos años integré el grupo de cine Peronistas La Plata. Fotografiábamos y grabábamos los acontecimientos y con el golpe tuvimos que dejar de trabajar. Todo el archivo fue seguramente secuestrado por Etchecolatz. Cuando se reabre la carrera me ofrecen la oportunidad de terminarla y no quise, porque a mis compañeros los mataron y desaparecieron, y deberían entregarle el título post mortem a todos los desaparecidos de la Argentina. La realidad es que el título no te agrega nada en esto, lo importante es lo que hacés. Yo no puedo fotografiar un paisaje, no tiene para mí el magnetismo que tuvo el cine y la fotografía del '70 al '75. Quedás marcado, tiene que ser muy fuerte la imagen para que te motive. Cuando conocí el monumento de Margarita Belén, fui seis veces a hacer fotografía.

Se trata del homenaje a los 22 fusilados por la dictadura militar argentina en diciembre de 1976, en la llamada Masacre de Margarita Belén, a la vera de la Ruta 11, en la provincia de Chaco. El monumento está realizado por el escultor chaqueño Luis Díaz Córdoba y relata a escala natural el fusilamiento.

¿Cuál es su visión de la constante producción de imágenes actual?

La fotografía tiene algo muy importante, democratiza la imagen. Desde el rollo de película de George Eastman, fundador de la casa Kodak, cualquiera puede hacer una fotografía: mirá por acá, sacá por acá, punto. Lo mandabas a revelar, tenías la imagen, ya está. Pero hoy ya hay toda una filosofía de la fotografía como arte. Un autor dice que cada vez se ve más gente dotada de una cámara fotográfica, pero que es mucho mayor el número de cámaras fotográficas que llevan una persona. La facilidad que tenemos actualmente, con algo tan simple como un celular, es para hacer imágenes, no son fotografías, para eso tenés que tener una formación y no una información. Como dice otro autor: vaya mucho al cine, lea poesía, novelas, vaya al teatro y yo en dos horas le enseño fotografía.

"La fotografía tiene una fuerte carga metafísica que muchas veces no nos damos cuenta. Tu yo interior es producto de toda tu vivencia anterior. Dos personas con una mirada diferente de una realidad van hacer una foto distinta de esa realidad. Si vos no tenés una vivencia y solo aprendes una tecnología, vas hacer algo frio, sin sentido. Esto es para todas las artes en general. La fotografía en particular siempre debe valerse de la realidad, y generar un tipo de realidad de acuerdo a la relación, al conocimiento, al acercamiento que pueda tener el autor con una persona, un paisaje, lo que sea. Hay fotografías que ameritan ser tomadas de forma analógica, otras en digital, otras con cámara estenopeica, todo es fotografía, no importa la técnica. Uno muestra la obra, esa es la verdad, es lo que vos sentís, lo que vos pensás con relación a esa situación, personaje o lo que sea".