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Ph. Roberto Borda

"...uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida..."

Pareciera que esa célebre frase de Chavela Vargas estuviese moldeada como una bota a medida, una réplica que calza adecuadamente en los pies de la vida de Gastón Marioni, un tipo acreditado a la hora del teatro fidedigno. Esos pies dudosamente no lleven encostraduras, porque son pies que han caminado, porque querían saber más, pies contentos como las simples cosas, que no pueden dejar de deslizarse inexorablemente hacia delante…

 

-¿Qué significa para vos ser el Director de este teatro icónico y con tanta historia? Pero antes, ¿Cómo es que comenzaste a hacer teatro y a vincularte con el mundo de las artes escénicas? Pregunta doble.

 

(GM)- Está bien, lo que pasa es que las dos preguntas están necesaria y biográficamente vinculadas. A mis nueve años nos dicen que el colegio nos va a llevar a ver una obra de teatro, era la primera obra de teatro que yo iba a ver en mi vida. ¿Y casualmente a dónde me traen? A este lugar (sonríe). Así que el Coliseo Podestá fue no solo el lugar en donde vi la primer obra, sino el primer teatro que conocí (en términos de lo que teatro –paredes, estructura e imaginario- refiere). La anécdota e imagen recurrente es que, cuando termina la obra, yo quedé enmudecido y aquietado. La maestra se acerca y me pregunta “¿Gastón, qué te pasa?”. Yo dije “no sé”. Cuando nos estamos yendo yo le pregunto por qué nosotros no podíamos ver lo que había pasado atrás del telón. Esta mujer (a quien le debo mucho) logra, a través de los empleados del lugar, llevarme por la herradura del Teatro para ver a través del telón, mientras los compañeros subían al bondi para regresar a la escuela. Recuerdo que no podía dejar de mirar. Años más tarde comprendí que ese “no sé” fue el único recurso lingüístico que tenía a los nueve años, porque debería haber dicho “me siento conmovido, corrido de lugar”. Pasan un par de años, y a los quince planteo en mi casa que tenía ganas de estudiar teatro. ¿Y a dónde llego nuevamente? Al Coliseo Podestá, porque había un taller de creación que daba Mercedes Montagnaro, a quien siempre recuerdo mucho. Recuerdo que mi primer clase de teatro fue en este escenario (ríe). Termino el secundario y entro a la ESCUELA NACIONAL DE ARTE DRAMÁTICO. Allí hago la carrera de Dramaturgia (porque me gustaba mucho escribir) y hago también pedagogía teatral y en paralelo rindo el examen de admisión (porque me gustaba bailar) para el Taller de Danza Contemporánea del Teatro San Martín. Así que dejé de venir al Coliseo… pasaron 20 años (mira el techo). La tercera vez que ingreso acá es a sentarme en la silla de la Dirección del Teatro. Para mí es bastante maravilloso. Cómo la vida sorprende a veces, esto del círculo que se completa… Hoy siento una responsabilidad doble. La primera es una gran responsabilidad ética y moral que siento como sujeto afectivo, que desde el primer día sentí que yo necesitaba devolverle al teatro lo mucho que a mí me ha dado. Yo pienso que es por el Coliseo, en gran parte, que soy quien soy. No hago otra cosa más que escribir, dirigir y enseñar teatro. Y en segundo lugar una enorme responsabilidad civil porque soy un ciudadano a quien le dan un espacio público el cual debe responder social, cultural, económica y políticamente. Siento esa doble responsabilidad. 

 

-¿Cómo ves al teatro rioplatense hoy? ¿Creés que hay una continuidad con ese teatro que gestaron los Podestá allá por 1887, o  creés que se perdió un poco ese espíritu rebelde del Juan Moreira y el Circo Criollo?

 

(GM)- El teatro rioplatense es una poética en términos teatrales. Yo creo que hoy la poética de los Podestá no existe más. Sin embargo, su memoria, sus remanencias, siguen presentes en un montón de formatos. El “teatro rioplatense” como lo que fue, ya forma parte de nuestro imaginario cultural,  y por tal considero que necesita su respeto, su memoria y su cuidado. Es nuestro ADN que deberíamos revisarlo cada tanto, así como pensamos a nuestros abuelos o bisabuelos que bajaron de los barcos, también ese teatro de los Podestá nos invita a repensar de dónde venimos. Entonces (y porque a mí me compete) ¿cuál es la función de un teatro oficial? ¿Europeizamos el contenido y ya? ¿O también honramos la memoria del lugar de donde venimos? Creo que eso en mi gestión acá en el Coliseo está a la vista: Moreira, María Elena Walsh, Horacio Quiroga, etc. Yo lo que propuse fue hacer un recorrido por el Río de La Plata. Rescatar los aromas, sabores y folklores de nuestra idiosincrasia como Latinoamericanos que somos. Este año se hace aquí el estreno mundial de “Mi Planta de Naranja Lima”. El Teatro Coliseo Podestá nació en sus orígenes con la voluntad de un hombre que quiso hacer un Teatro para el pueblo. Intento rescatar en estos últimos años ese sentido popular que este señor ha querido. En los últimos 20 años veníamos al Coliseo a ver las obras que venían de Buenos Aires. Era la Calle Corrientes pero en la Ciudad de La Plata. 

-¿Está mal? 

(GM)- De ninguna manera. Lo que yo digo es: el Coliseo es mucho más que eso. En principio, incluir al teatro independiente dentro de una sala oficial, en segundo lugar, pensar que este teatro también puede producir productos culturales teatrales. En tercer lugar, también que este teatro pueda formar artistas y formadores. 

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 -¿Cómo encontraste al Teatro al iniciar tu gestión? ¿Cuáles son los desafíos hoy, luego de 4 años de gestión?

 (GM)- Yo al teatro lo encontré desaprovechado. Es un teatro que supo ser una sala de teatro comercial, pero estatal. No es una novedad. Estaba desaprovechado por las potencialidades que podía tener. Lo que digo está a la vista y “nada más elocuente que la acción” (como dice Shakespeare). Estos primeros cuatro años que me anteceden demuestran lo que digo. 

*(Ver plan de actividades 2020 en https://www.coliseopodesta.laplata.gob.ar/)

 

 

-Sos el Director y padre del “TEATRO ESTUDIO”. Contanos qué es y qué proyectos hay para este 2020.

(GM)- Teatro Estudio es un sueño cumplido de tener un teatro propio. Nació siendo un estudio-teatro y hoy es un Teatro Estudio fifty-fifty. Es importante la escuela, pero igual de importante es el Teatro porque hoy es una sala de referencia en La Plata. La gente va a Teatro Estudio como un plan de salida. Hoy (y desde el año pasado) la idea es realizar producciones propias del Teatro Estudio (como “Orquesta de Señoritas”). Fue un trabajo de hormiga. La escuela creció y hoy tiene más de 470 alumnos por año en sus talleres para adultos, jóvenes y niños. El pasado 2 de marzo Teatro Estudio cumplió 17 años de vida.

 

 

PING PONG PASAJERO

 

-Obra preferida: “TERRENAL”, de Mauricio Kartún.

 

-Obra que te gustaría traer al Coliseo: “La Vis Cómica”, de Mauricio Kartún.

 

-Cábala ó ritual para las funciones de tus obras: llegar antes que nadie al teatro.

 

-Actor/actriz preferida: Actriz Mercedes Morán. Actor Juan Leyrado.

 

-¿Tragedia o Comedia?: Tragicomedia, ja!

 

-Actor/actriz extranjera: Kenneth Branagh

 

-¿Qué te da miedo que pase en tus obras?: ¡que el público y los actores no disfruten!

 

-Sueño teatral: que el Teatro Coliseo Podestá sea un teatro de producción.

 

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*Gastón Marioni es Autor, Director, Docente Teatral y Gestor Cultural. Egresado de la carrera de Dramaturgia (ENAD-IUNA). Estudió Pedagogía Teatral (ENAD), Música en el Conservatorio Gilardo Gilardi, Danza Contemporánea en el Teatro San Martín; También estudió Actuación, Dirección y Artes Combinadas en diversos espacios nacionales. Actualmente cursa la Licenciatura en Arte en la UNSAM. Ha ganado numerosísimos premios y distinciones con sus obras y hoy es el Director del Teatro Estudio y del Teatro Municipal Coliseo Podestá. Sus espectáculos portan la marca de un definido teatro de autor. 

 Por Gerónimo Sergnese