El fotógrafo Nazareno Borrach, alias Zanarenco, comenzó a trabajar hace algunos años sobre la construcción de la identidad en las redes sociales. Hoy, asegura que su trabajo fue mutando y que está más ligado a la estética de la participación, aunque no descarta la posibilidad de volver a los orígenes. Una obra que, lejos de cerrarse en un concepto acabado, genera apertura e interrogantes.

 

Por Ro Tierno

 

"Hay momentos que tienen que ver con la producción constante. Si bien mantengo cosas formales, que vienen de esta idea del retrato psicológico clásico, se daba dentro del marco de la construcción espacial y la finalidad de ese material, que son las redes sociales. Eso fue evolucionando, en términos de mutación, y lo que estoy haciendo actualmente dista bastante de mi comienzo", cuenta Zanarenco (33) y explica que "la preocupación fue explorar la identidad y eso decantó en la estética de la participación y usar el cuerpo del otro para contar diversas cosas. Es un proceso que se va diversificando porque tengo la obligación de hacerlo una vez por semana y publicarlo".

Desde sus comienzos, su producción artística estuvo ligada a los espacios culturales y la movida under nocturna. Empezó en Cösmiko y actualmente trabaja en Milton todos los fines de semana, retratando a las personas que se acercan al lugar. Esta constancia en su proceso creativo le permitió asimilar su lugar de trabajo como 'taller', donde a la vez que crea la obra, la cuestiona y la mantiene en constante movimiento.

"La situación de Milton tiene la particularidad de que tengo que trabajar una vez por semana. Hay momentos donde sé lo que voy hacer y de qué manera, como un bosquejo general. Después termino usando los elementos que tengo a mi alcance, a veces no tengo ni idea de qué hacer e improviso. Nunca las fotos o el álbum quedan como lo había visualizado en mi cabeza. Eso lo veo como algo excitante y catalizador, porque me gusta esta cosa de lo que no se puede contener, y al haber generado un espacio donde trabajo con otro y su identidad es como ponerse a zapar una vez por semana".

Son varios los temas que giran en torno a su obra: la construcción de la identidad, el retrato, el valor estético y social de una obra, el contexto, la constancia del proceso creativo. Pero sin dudas, lo que más enfatiza su obra actual es el hecho de que se enmarque dentro de las nuevas experiencias artísticas en relación a las redes sociales y la estética de la participación donde las personas son material sensible para la creación artística.

"Más allá de la 'obra abierta' de Eco, pienso en la reglas de Facebook: el valor del like no tiene que ver con lo increíble o bella que pueda ser la foto, sino con la popularidad de la persona que está siendo retratada. Mi obra pierde significación, o bien cobra valor a partir de esa regla de Facebook".

Los primeros años, cuando se trataba de la construcción de la identidad individual y colectiva en las redes, Zanarenco empezó a inquietarse por la repetición y lo que generaba su obra: "Vi que había experiencias similares y eso genera cierta rebeldía porque hay una función especular y uno trata de ser inquieto. No lo cuestiono desde un lugar cualitativo ni moral de sentirme mejor que el otro que me está copiando, tiene que ver con lo que me pasa a mí y mi proceso creativo. No todos podemos ser Prince y resguardar nuestra obra".

Como el creador de un Frankenstein al que había que destruir, comenzó una búsqueda que derivó en otros conceptos: "Fue el botoncito para pensar que tenía el visto bueno de las personas para hacer lo que yo quería y un poco empieza la estética de la participación. Al autoanalizarme empecé a ir por otros lados, sin perder eso que llamamos esencia. Creo en el laburo y en encontrarle la vuelta a algo. Ya no se trata de dónde se pone la persona para construirse, sino que como soy el flaco que saca fotos, me prestan la mano para fotografiarla y contar algo. Yo estoy muy agradecido, si no fuera por esa entrega de la gente yo no podría hacer lo que hago".

Aunque pone especial énfasis en esta mutación de su trabajo, no descarta la posibilidad de volver al origen y a repensar la construcción de la identidad a partir del retrato psicológico. Es así que durante el verano aprovechó su estadía en Mar del Plata para retratar a surfers, resaltando lo tipográfico del retrato, y también a diferentes personas en un rescate de la mixtura de las playas del centro de La Feliz.

"Lo que me interesaba era la tipología del retrato psicológico que tiene que ver con la ilusión de tratar de obtener la esencia de una persona. En Milton, en la medida que la práctica y las personas se iban repitiendo, fue mutando en el contexto de la fiesta y en esto de ya ser como familiar. Tal vez para romper con la rutina, con el estereotipo, romper con uno mismo, conversarse... los artistas tienen que tener mucha autocrítica. Algunos tienen la chance de depurar y seleccionar lo que quieren mostrar, yo estoy supeditado a tener malas noches, malos sábados, y publicarlo. Me pregunto qué pasaría si existiera la posibilidad de aplicar la estética de la participación en otro contexto".

Si bien lleva varias exposiciones en la ciudad, Zanerenco asegura que aún le cuesta mostrar su obra y acotar la idea, dado el caudal de imágenes que posee y las imposibilidades espaciales y económicas que significa. Sobre esto, su última exposición llamada "Kiosco", realizada en agosto del año pasado en el espacio TAE del Teatro Argentino de La Plata, cuestionaba la relación arte/mercado, y abría interrogantes sobre el 'trabajo' del artista.

Arte, mercado, redes sociales, identidad, participación creadora... temas actuales que guían su obra y le dan un valor social más allá del 'like', en tanto por un lado interroga la construcción de la identidad en la 'taggeada' sociedad actual, y por otro problematiza la creación de la obra de arte y la identidad del propio artista en la era de la publicación constante.

Podés ver su trabajo en www.flickr.com/photos/zanarenco o en la fanpage de Facebook Zanarenco

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