Por Andreina Raimundo Binnewies y Diego M. Ruiz

A la hora de una buena merienda, algo que no puede faltar es alguna torta, o alguna galletita, y si viene con chocolate mejor. Pero si queremos ahorrarnos tiempo, laburo y quedar bien con los comensales, una opción que sobresale es el brownie, ese manjar, que al revés del resto lleva más azúcar que harina, además de huevo, manteca y mucho, muchísimo chocolate.

Pero por más rico y destacado que sea, el origen de este bocadito tiene varios misterios que nuestro detective repostero tratará de resolver. Si bien hay varias dudas, hay un par de cosas seguras. Su origen es claro, se remonta a los Estados Unidos a fines del siglo XIX y principios del XX. Lo que no es claro, más bien oscuro, es su color, porque al tener bastante chocolate es marrón oscuro, razón por la cual no hay dudas de su nombre: brownie significa “marroncito”.

En cuanto a su origen, una de las versiones se remonta al Hotel Palmer House, en Chicago, cuando en una exposición se encargó a un chef un postre que las damas asistentes pudieran comer con las manos sin ensuciarse, y que pudiera guardarse y transportarse en cajas . La investigación de nuestro det ective no dio demasiada relevancia a esta versión, visto que no precisa de fechas, nombre del chef, ni registro del evento (el cual debería haberse decretado como feriado en Chicago).

Otra versión, más difundida, señala que en 1897 un pastelero que estaba haciendo una torta de chocolate, olvidó agregar polvo de hornear y obtuvo, por accidente, este bocado de chocolate. Sobre esta versión, quizás sepamos el año, pero ni el lugar, ni el nombre del autor se conocen; incluso hay otras versiones de la misma historia que dicen que en realidad el error del pasteler fue agregar chocolate derretido a una masa de galleta (de lo que se deduce que no debe haber prosperado demasiado en su negocio, porque la pifiaba seguido). Nuestro detective, ya nervioso por los pobres y dudosos resultados, está a punto de abandonar.

Pero las pistas lo llevan a otra fuente, una mujer: Fanny Farmer, quien en 1905 adaptó una receta suya de galletas dulces, a un molde rectangular. Varios textos culinarios de la época la mencionan la primera receta publicada del brownie. Caso cerrado… ¿Caso cerrado? ¡Para nada!; el detective repostero descubrió que ya existían recetas de brownie desde 1896. Luego de un análisis exhaustivo de las mismas, resultó que se trataba de un tipo de caramelo de melaza llamado “brownie”, no por el color, sino en base a un tipo de duendes escoceses denominados de la misma forma.

Entonces… ¿Es Fanny Farmer la inventora del brownie? Nuestro investigador sigue dudando, tiene otra pista… otro libro de recetas publicado en 1907, según el cual Maria Willet Howard, colaboradora de Fanny Farmer, fue quien adaptó la receta de su mentora, al agregarle más huevo y más chocolate, obteniendo así un bizcocho más chocolatoso al que llamó… ¡brownie!

Para resolver el asunto convocamos a un cocinero forense, para que pudiera orientarnos a resolver quién fue la creadora del brownie, y así empezar a hacer la estatua en su honor. Los resultados de su análisis sugieren que si bien la receta original es la de Farmer, su producto era más una galleta seca de chocolate, mientras que la adaptación que hizo Howard es la que lo transformó en la delicia que conocemos en la actualidad.

Por lo tanto ¡Las dos a la final!

 

Por Andreina Raimundo Binnewies y Diego M. Ruiz

 

 

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