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Su popularidad, exacerbada últimamente por los comentarios a favor o en contra de su presencia, especialmente en actos políticos, ha terminado por convertir al Choripan en un ícono argentino. Varias son las condiciones sobresalientes de este manjar siendo entre las más rescatables la de ser: portable, rico, nutritivo, que puede comerse al paso y curiosamente a veces se consigue gratis en algunas "concentraciones populares".

Su origen

El choripan es un típico sándwich argentino que suele aparecer como preámbulo de los asados. Aunque esto es así, también se lo consume en Uruguay y Chile bajo el mismo nombre. Se prepara generalmente con pan francés y un chorizo asado a la parrilla en el medio. Al chorizo se le pueden sumar tomates y lechugas y aderezos como salsa de tomate con ají u otros sabores

El origen del choripán local se remonta al siglo XIX, cuando los gauchos de las zonas rurales preparaban asados y empezaron con el hábito de comer el chorizo entre dos panes. Luego, esta tradición llegó a las zonas urbanas, transformándose hoy en un plato típico de la Argentina.

Sus orígenes pueden rastrearse hasta mucho más atrás en la historia. Podemos encontrar hoy en el Museo del Prado una imagen pintada circa 1876 por Ramón Bayeu y Subías, curiosamente cuñado de Mozart, en la cual podemos ver a un joven vendedor mostrado las ristras de chorizos que tiene a la venta y según cuenta la historia en ocasión de encontrarse el Rey Carlos IV de cacería se cruzó con este joven quien le ofreció a modo de pitanza un bocado de su mercadería para gran placer del rey que sació de alguna manera el apetito que tan activo deporte le había despertado y que quizá acompañado de algún trozo de pan se convirtiera en uno de los primeros choripanes de la historia. Como solemos decir cuando estas historias se vuelven un poco difíciles de aseverar, tomamos un dicho en italiano que lo expresa muy bien: "si non è vero, è ben trovato".

Actualmente es considerado uno de los diez platos favoritos de los argentinos. Se lo puede consumir en puestos callejeros, particularmente en unos carritos ambulantes ubicados en las puertas de las fiestas populares de cualquier región nacional. Se calcula que en la Argentina se consumen unos 600 millones de choripanes por año, a un promedio de 15 por persona.