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BARRIO ADENTRO - Una Historia de Lucha y Dignidad

Miguel Mirra

 

El sur del conurbano bonaerense profundo constituye la geografía de Barrio Adentro. Asfalto y tierra. Chapas y ladrillos sin revocar. Trenes atestados, casi promiscuos. Bondis destartalados y rugientes. Las últimas cuatro décadas de la historia argentina conforman su tiempo cronológico. Pobreza y desocupación. Subsistencialismo y control. Yuta y narcos. La política como gestión de lo establecido y como abdicación moral.

Ahora bien, Miguel Mirra capta la densidad cultural de esa geografía y la densidad histórica de ese tiempo. Se adentra en la humanidad del pueblo y, a partir de una historia pequeña, casi doméstica, construye una épica colectiva. Por eso nos propone una ficción, pero de una contextura marcadamente realista. Nos propone, pues, una “realidad absoluta”. Es más, podría decirse que lo ficcional ocupa un lugar prácticamente subordinado en un relato donde se destacan los registros típicos del testimonio, la crónica, la historia.Las cosas que pasan en Barrio Adentro son las cosas que pasan en el adentro de cualquier barrio pobre y periférico. Zuñilda, Carmelo, Doña Hilda, Benicio, Juan, Diana, Eusebio, Brian, Cintia, Silvina, Marta, Carmen, María, entre otros personajes de ficción, son tan reales como los personajes reales –“históricos”– que aparecen en el relato. La imaginación de Mirra se deslastra de vanidades, deliberadamente se coloca en un segundo plano y cede la preeminencia al imaginario popular. Esa es la forma que encuentra Mirra para conjurar la contradicción entre lo real y lo imaginario.

Hubiese sido fácil para Mirra contar una historia de decadencia y disolución social, de soledad y desesperación. De carroña. De reviente. Podría haber narrado metafóricamente la parábola que va de la industrialización por sustitución de importaciones a la hegemonía del capital financiero, del intenso y bullicioso paisaje fabril al paisaje desolado de las fábricas abandonadas, del proletariado al pobretariado y al precariado. Podría haberse dedicado a componer un relato costumbrista sobre la vida lumpen. Aún desde la piedad, podría haber contribuido con el estereotipo pequeño-burgués. Pero no. Mirra ha preferido ahondar en algunas continuidades de fondo, sustantivas. Continuidades que tienen como elementos inalterados la dignidad, la resistencia y la lucha popular, todos convertidos en figuras objetivas de la existencia de los y las de abajo.

Mirra ha optado por narrar la historia de un sujeto colectivo, una historia de destrucción y reconstrucción permanente. Y se ha detenido espacialmente en las capacidades de este sujeto a la hora de autogestionarse y autogobernarse, en sus saberes y en su creatividad sin límites, en su espontáneo rechazo a todo lo que sea imitación del poder, en sus potencialidades para crear una nueva sociedad y para cambiar este mundo impracticable, para hacer que germine una nueva vida, en fin: Mirra se ha afincado en el momento exacto del salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. Un salto empecinado. Un salto que, aunque para nada ajeno a nuestra historia, no deja de poseer costados milagrosos, porque el reino de la necesidad no hizo ni hace otra cosa que inhibirlo de mil modos.

Barrio Adentro posee un ritmo intenso, una estructura austera, un lenguaje llano, una historia bien contada. Es de esos libros que prescinden de los señaladores. De los que se leen de corrido una vez atravesada la primera línea. Mirra, documentalista consumado, compone una narración de carácter cinematográfico. Además, como creador popular, Mirra vive la lengua del pueblo, la lengua visceral del pueblo. La vive con la misma furia, la misma risa y la misma prisa. Por eso las desdichas acumuladas jamás conjuran el entusiasmo contagioso que se recrea una y otra vez. Por eso lo sublime nunca se estrella contra la vida cotidiana.

Pero en Barrio Adentro hay un mérito más destacable aún: los y las que se asemejan a los y las protagonistas de este libro, los hombres y las mujeres de carne y hueso que moran en cualquier barrio popular de cualquier conurbano, podrán identificarse con la letra de Mirra, podrán verse reflejados y reflejadas en las páginas de este libro. La autenticidad es un sello distintivo de Miguel Mirra que puede rastrearse tanto en su narrativa como en su cine, una autenticidad puesta de manifiesto en toda su obra y en toda su vida. 

¿Qué respuestas esperás en tu reciente novela "Barrio Adentro"?

Básicamente, que le sirva a la gente de los barrios para verse reflejada en una historia de amor y dignidad. Por otra parte, para dar una imagen de esa misma gente alejada de los estereotipos televisivos, a lo mejor bien intensionados, pero que solo buscan generar lástima o conmiseración. Espero que llegue a un público amplio, que sea capaz de sentir empatía por los que se resisten a morir en la miseria y la desocupación.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Como documentalista, estamos listos, con Susana, para comenzar el rodaje de un documental sobre Sara Mamani, salteña, música y compositora, militante de los Derechos Humanos, feminista y luchadora. Además, estoy escribiendo una segunda parte de Barrio Adentro, que se llama De regreso. Es la historia de un hombre que se fue del barrio hace mucho y que regresa para intentar reconstruir una identidad que creía perdida.

Notás en los entrevistados signos de esperanza para su realidad de pobreza y desocupación... 

La esperanza la construyen todos los días, organizándose, movilizándose, estableciendo lazos de solidaridad y reciprocidad.

Forman parte de un sujeto social que se resiste a hundirse en la desesperación y la anomia y que quiere vivir con dignidad.

 

Miguel Mazzeo

Lanús Oeste, diciembre de 2019.