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El norte de Italia es principalmente conocido por ser el motor económico y financiero del país. Piamonte y Lombardia son la mejor expresión de ese poder expresado en regiones.

 

(BURGO. Del lat. tardío burgus, y este del germ. *bŭrgs). En la Edad Media, fortaleza construida por los nobles feudales para vigilar los territorios de su jurisdicción, donde se asentaban los gremios, entre otros, de comerciantes y artesanos.

 

Santa Maria del Monte

Tan golpeado por estos días, posee una serie de borgos integrados en colinas y montañas, o más precisamente montes. Pero además algunos de estos montes son sagrados, pues poseen grupos de capillas y obras arquitectónicas erigidas entre los siglos XVI y XVII, dedicadas a diferentes aspectos de la fe y la cristiana. Es el caso de Santa Maria del Monte, situado a los pies de los prealpes suizos.

Los Montes Sagrados del norte de Italia

Obviamente cada recorrido tiene un significado espiritual -y simbólico- especifico, pero lo notable son sus paisajes, con dotes de belleza, placidez y serenidad. Contienen también al interno restos artísticos muy importantes, como frescos y estatuas. El prestigioso reconocimiento atribuye un valor universal a siete “Sacri Monti” de Piemonte (Belmonte, Crea, Domodossola, Ghiffa, Oropa, Orta y Varallo) y a dos de Lombardía (Os-succio y Varese), sacando a la luz la extraordinaria riqueza, la calidad y los valores de estas joyas de la historia, del arte y de la naturaleza. De los 9 Montes Sagrados reconocidos en la lista de la UNESCO del Patrimonio mundial, hoy nos dedicaremos al Sacromonte de Varese. 

Un poco de historia

Es cierto que existió en este lugar un santuario románico del siglo XI (del que se conserva la cripta), construído quizás sobre un edificio precedente. Ya entonces, como ahora, afluían de hecho al santuario sobre el monte Orona fieles provenientes de todos lados, desde Milán y el Cantón Suizo . En torno al santuario se fue progresivamente agregando un pueblo con casas para los sacerdotes y para los laicos que allí trabajaban, con albergue para los peregrinos: Santa Maria del Monte. El acceso a este borgo se da a traves del monte Orona (o Monte di Velate) - ubicado en el interior del Parque Natural “Campo dei fiori” (campo de las flores) en cuyas laderas se encuentra el camino de adoquines de más de dos kilómetros de largo, que toca las 14 capillas, es aquel típico de los pre alpes varesinos, con grandes bosques de hayas, castaños y nogales. En estas alturas ya había testimonios de relevantes manifestaciones de fe cuyos orígenes se pierden en la leyenda. Se dice que en el lugar en el que se encuentra el santuario dedicado a la Virgen (punto de llegada del recorrido devocional) ya en el Siglo IV existió una capilla que hizo construir San Ambrosio como agradecimiento por la victoria sobre los arrianos.

Después del Concilio de Trento

Desde la Edad Media, el Santuario situado en Santa María del Monte, y posteriormente (siglo XV) su monasterio, era un lugar de peregrinación constante en el norte italiano, que atraía a numerosos visitantes. No obstante, no fue hasta después del Concilio de Trento cuando comenzó a erigirse este particular via crucis. Fue un fraile capuchino de Monza, que en ese momento, iba al monasterio a partir del convento franciscano que se encontraba en Varese. Este fraile, Gian Battista Aguggiari, en una predicación que sostuvo en la iglesia de Malnate el 11 de noviembre de 1604, transformó el proyecto de una monja en otro mucho más ambicioso, es decir, erigir quince capillas que representan cada una un "misterio" y dedicado a la Madonna que terminaran en la entrada del borgo Santa María del Monte, o mejor, que el santuario allí situado se convierta en la última de las capillas que te llevan hasta la cima. La población de la zona y las familias más nobles de Lombardía aceptaron y contribuyeron a la construcción de este santuario más las catorce capillas. El camino del Sacro Monte recorre 14 capillas distintas hasta la cima de la colina, en un empinado itinerario de subida diseñado en un suelo de adoquines imitando una antigua calzada romana de más de dos kilómetros. En cada templo se representan imágenes del Misterio del Rosario, que se hizo popular tras la batalla de Lepanto. La serie de capillas, que a través de estatuas, pinturas y frescos relata episodios y misterios de la vida sacra, se amalgama con el acogedor contexto ambiental y contribuye a definir el perfil de cada uno de los complejos monumentales. Los Sacri Monti son unos preciados ejemplos de arquitectura del paisaje y constituyen un importante punto de encuentro para fieles y estudiosos del arte.

Las 14 Capillas

Cada capilla es diferente a la anterior, y parecen pequeñas maquetas a escala de alguna iglesia enorme y cuidada. Son todas diferentes, y aunque no siguen ningún patrón, tienen en común el estilo manierista (etapa final del renacimiento). Al final del viaje se encuentra propiamente el Santuario dedicado a la Virgen, de misa diaria, y el pequeño borgo que poco a poco fue construido en torno a éste para que habitasen clérigos y trabajadores, además de servir de albergue para los peregrinos, y que hoy día conforman una bonita aldea. El camino fue diseñado tras alzarse el rosario como rezo más popular (por su colectividad) tras su codificación por Pío V, y está pensado para poder ir orando y parando en el ritmo preciso en sus distintas etapas. De hecho, las capillas están separadas en grupos de cinco, delimitados por grandes arcos triunfales, conviniendo así al rosario. También hay fuentes para refrescar a los peregrinos. La capilla nº 15 sería la meta, el propio santuario. De noche también permanece abierto, y las capillas se iluminan con lucecitas que permiten ver los misterios a pesar de la oscuridad reinante. Las obras prosiguieron, sobretodo por lo que se refiere a la decoración de las capillas, hasta el siglo XVIII. El Sacro Monte de Varese es el más uniforme y el más homogéneo de todos los Sacri Monti de Piemonte y Lombardia; todas las construcciones (las capillas, las tres fuentes y los tres arcos que introducen a los Misterios) fueron proyectadas por un solo arquitecto: Giuseppe Bernascone, llamado “Il Mancino” (“EL ZURDO”). Cada capilla está dotada de un pórtico de forma diferente, concebido de forma muy fastuosa, que a través de puertas y ventanas con rejas, actualmente dotadas de cristales, permite ver el interior y los grupos de figuras escénicas. 

 

 

Sacromonte hoy

Al Sacro Monte di Varese, se puede visitar el Museo Baroffio, recientemente restaurado, con la colección del Santuario y la propia del “Barone Baroffio Dall’Aglio”, la cual com-prende objetos antiguos y modernos del arte sagrado. A pocos kilómetros se encuentra el Observatorio Astronómico del Campo dei Fiori, que tiene la particularidad de regalar espectaculares vistas a los siete lagos diferentes de esta maravillosa región. Para lle-gar al observatorio es necesario superar un trekking de casi 6 km. Durante el verano hay diferentes eventos, como “Teatro en Sacromonte” durante todo el mes de julio. Otra via de acceso para los que no están interesados en recorrer las capillas es el funicular, en tan solo 2 minutos se llega a los pies del borgo. “Parece que los italianos no son capaces de mirar un lugar elevado sin desear ponerle cualquier cosa en la cima, y pocas veces lo han hecho más felizmente que en el Sacro Monte di Varese” Samuel Butler Alps and Sanctuaries of Piedmont and the Canton Ticino, 1881.