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La cuestión Malvinas es una parte importante del territorio nacional, usurpadas a merced de circunstancias desfavorables, en una época indecisa, en que la nacionalidad luchaba aún con los obstáculos de su definitiva organización. En 1994 quedó plasmado en nuestra Constitución el compromiso del pueblo argentino por la soberanía sobre las islas: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgia del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”. (Primera Disposición Transitoria, Constitución Nacional).

Observando la cantidad de veces que se trató el conflicto en el ámbito legislativo, tanto en leyes, resoluciones o declaración. La relevancia mediática que recibe el tema sobre todo acercándonos a fechas importantes. Lo recurrente en conversaciones cotidianas y en la utilización de la temática en la cultura popular. Quisimos involucrarnos en el análisis de la temática, abordándola desde una perspectiva educativa introduciéndonos en el conocimiento que tendría la población de la temática con la carga informativa que previamente mencionamos. Nos pareció oportuno abordar justamente ahora este estudio visto que se cumplen casi 14 años desde la aprobación de la ley de Educación Nacional 26.206 y en ésta se plasma en la curricula la enseñanza obligatoria del conflicto del atlántico sur. Estos años nos permiten contar con varios ciclos de egresados que como mínimo tuvieron durante toda su educación secundaria la obligatoriedad de ser enseñados en la materia.

Para realizar el estudio recurrimos al método de encuestas presenciales, relevando 700 casos en el ámbito universitario, contando así con los conocimientos mínimos otorgados por la secundaria, y pudiendo consultar en un espacio delimitado a jóvenes de distintas realidades sociales y procedencia geográfica. Analizando los resultados obtenidos en las encuestas nos encontramos con escenario desalentador, el 69% de los encuestados consideraban conocer del tema y cuando consultamos acerca de la fuente de conocimiento acerca de la cuestión la mayoría atribuyó a la escuela la enseñanza del tema, esto nos permitió corroborar la idea inicial que la ley 26.206 estaba presente en lo aprendido por los estudiantes, pero sin embargo una vez entrados en la encuesta encontrábamos serias falencias en el conocimiento y en la justificación de las respuestas. Tal fue el caso que en preguntas simples como la ubicación de las islas, 1 de cada 3 encuestados no sabían que las islas se encontraban en el Atlántico Sur, las opciones eran Pacifico Sur, Atlántico Sur, Océano Indico y Mediterráneo. Continuando con las preguntas decidimos dejar abierto el tema de ¿Por qué las Islas son argentinas?, aquí si bien las respuestas estaban bien encaminadas, pocos fueron los casos donde se justificó debidamente, la “Cuestión Geográfica” predominó por sobre las demás con un 32%, seguida por la “Plataforma Continental” con un 19%.

De a poco fuimos haciendo preguntas más específicas relacionadas al conflicto, que se asemejaban a lo enseñado en las escuelas. Cuando consultamos sobre ¿Cuando las Islas fueron invadidas por Gran Bretaña? El 70% contestó mal, en este caso habíamos otorgado 5 opciones que deliberadamente tenían fechas relevantes para la Historia Argentina o la Historia Mundial, 1792, 1810, 1833, 1914 y 1976, solo el 30% contestó que las islas fueron ocupadas en 1833, pero lo más llamativo fue que el 25% contestó que las islas habían sido invadidas en 1976. Al igual que la anterior nos pareció fundamental saber ¿cuándo había comenzado la guerra?, en este caso por la relevancia del tema decidimos no dar opciones, pero nuevamente fue llamativa la falta de aciertos, el 60% contestó fechas distintas a 1982. Distintas fueron las respuestas recibidas cuando consultamos por ¿Quién era el presidente de facto durante la guerra?, aquí, con opciones (Videl, Viola, Galtieri, Bignone), el 61% contestó correctamente que era Galtieri el presidente de facto durante este periodo. Los resultados más comunes volvieron cuando consultamos acerca de la duración de la guerra donde el 35% acertó la duración de 73 días, aun cuando había opciones en la pregunta (14, 73, 180 y 2 años). Otro de los datos llamativos fue que aún habiendo hecho parte de la encuesta en el ámbito de la Facultad de Derecho, cuando consultamos si ¿Se encuentra explícito en la constitución nacional la soberanía sobre las islas?, solo el 30% contestó que sí y ante la repregunta de ¿Dónde? Solo 2 personas nos respondieron correctamente. Al final de la respuesta consultamos si eran importantes las islas para los encuestados y el 89% contestó que sí, muchos de ellos atribuyeron su importancia al Patriotismo, al orgullo o a los Recursos, pero el 11% respondió que eran importantes “Porque Si”.

Concluimos luego de analizar los resultados, que la vía de la intención y de la realidad van desfasadas en la cuestión Malvinas. La política tiene la intención de que sus jóvenes en las escuelas y por consecuencia toda nuestra sociedad aprenda a defender ese derecho irrenunciable plasmado en la Constitución, los legisladores tienen el tema presente en sus agendas legislativas, los movimientos sociales representan en reiteradas ocasiones la voz de lucha que el pueblo debiera tener, los organismos de derechos humanos no han bajado los brazos en los últimos 30 años y dudamos que vayan a hacerlo. Pero aún con todos estos factores positivos, la realidad nos está mostrando que cada vez se aprende menos sobre el tema, que los alumnos no están absorbiendo los conocimientos básicos que permitirían continuar con esta lucha y que evidentemente, si no es por la propia voluntad de los individuos de saber más, la escuela no está cumpliendo debidamente con su rol central en la enseñanza de la materia.

No es nuestra intención buscar culpables, ni quemar los planes existentes arrogándonos la verdad por sobre los demás. Solo queremos hacer notar un desvío en las políticas públicas implementadas y con esto poder corregir nuevamente el rumbo para que se puedan concretar los objetivos planteados y que todos nos veamos beneficiados con un estado más presente en la educación y con alumnos mejor preparados para afrontar problemas que ya están pronto a cumplir 200 años y que aún no hemos podido resolver.