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Por Walter Szumilo

Revela la tradición oral que la antigua casilla de madera y chapa emplazada hoy en el Parque Saavedra, albergó el tablero sobre el que a fines del siglo XIX el ingeniero Pedro Benoit diseñó los planos de la ciudad capital.

Techo a dos aguas y con dos ambientes principales, la casa fue hallada por Carlos Servente en un predio que perteneciera a Benoit. Tras recibirla en donación, la Comuna la instaló a mediados de los ’70 en su actual locación, cediéndola en comodato a la Sociedad de Escritores.

Desde 1986 es parte del patrimonio platense y desde 1990 monumento histórico provincial, honores que no la protegieron de los embates del tiempo y del vandalismo. Blanco de uno de los rescates programados por el bicentenario de la provincia, es ahora una de las pocas viviendas de la época fundacional que siguen en pie.

Es, por cierto, bastante más que eso. Sobre todo si se repara en que fue la usina en la que se gestó parte del sueño épico de crear de la nada una gran ciudad.

Una ciudad que fronteras afueras sigue dando que hablar por sus prodigios y que aquí no deja de generar suspiros.

Por Walter Szumilo