Más de 400 crónicas que la autora escribió para el Jornal do Brasil entre 1967 y 1973

por Ro Tierno

Habrá que olvidarse de la crónica para leer a Clarice Lispector. O mejor: habrá que sufrir una metamorfosis estructural a medida que se avance en la lectura de "Descubrimientos" (2010), el segundo libro de crónicas editado por Adriana Hidalgo en Argentina. El primero fue "Revelación de un mundo" (2004), y fue el comienzo de la edición de 468 crónicas traducidas por primera vez al español que, originalmente, fueron reunidas en Brasil en 1984, en un solo libro llamado "A descoberta do mundo".

En los últimos años, sin duda el nombre de Clarice ha ganado lugar entre el público lector. Sus palabras nos interpelan en lo más profundo y como aguas vivas nos lleva con su corriente, siempre intensa, existencial, cuestionando y poniendo la atención en lo más sutil de la vida y del acontecimiento. Esto último, el acontecimiento, quizá sea el punto central de las crónicas de la autora brasileña de origen ucraniano.

El acontecimiento como una explosión: un sueño, una persona que conoció, una charla con su hijo, una crítica que le hicieron, un insecto que vio.... momentos en donde la autora se detiene atentamente, con delicadeza y un humor único, auténtico y de elegancia escrupulosa. Lispector siempre nos llevará más allá de lo planteado en el texto y terminaremos en algún rincón inesperado, pensando en nuevas posibilidades y explorando distintos territorios.

Ella escribe, en Demasiada mujer: "Una vez me ofrecieron hacer una crónica de comentarios sobre acontecimientos, sólo que esa crónica se haría para mujeres y dirigidas a ellas. La propuesta terminó en nada, felizmente. Digo felizmente porque sospecho que la columna iba a derivar hacia asuntos estrictamente femeninos, en la extensión en lo que generalmente es tomado lo femenino por los hombres e incluso por las mismas humildes mujeres: como si la mujer formara parte de una comunidad cerrada, aparte y, de cierto modo, segregada (...)"

Como ella misma expresaba: "Los géneros no me interesan. Me interesa el misterio", y en una de sus crónicas, con la sinceridad que la caracterizaba, reveló: "¿Crónica es relato? ¿Conversación? ¿Resumen de un estado del espíritu? No sé, pero antes de empezar a escribir para Jornal do Brasil, solo había escrito novelas y cuentos (...), enseguida me morí de miedo".

Lo cierto era que Lispector accedió a escribir las crónicas porque necesitaba el dinero y, aunque siempre más del lado de la literatura que del periodismo, supo brindarles a los lectores experiencias enriquecedoras. Como escritora, nunca pudo evitar alejar sus inquietudes de las palabras y personajes, indagando en la condición humana, pero además, en los límites del lenguaje y las estructuras. Entendiendo esto, ya sabrán con qué pueden encontrarse en Descubrimientos, aunque afortunadamente la autora nunca dejará de sorprendernos.

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