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Cuando se iba apagando la luz una de las primeras tardes del otoño, en los alrededores del barrio de la Facultad de Bellas Artes nos recibió Leo Gianibelli. Acomodados en los antiguos sillones del living paternal nos comenzó a contar sobre su trayectoria y sus nuevos proyectos mientras sus manos dibujaban las ideas en el aire, esas manos que se encargan de darle vida a varios géneros rioplatenses.

Por Gerónimo Sergnese 

Hijo de la década de los noventa y sobreviviente a las "importaciones culturales masivas" que "nos influenciaron negativamente sobre nuestra identidad", decidió quedarse con la música después de un par de años de estudio de pintura y empezó a toquetear la batería y los tambores. Después vino el Argentinazo y la pregunta: "quién soy?...De fondo la pregunta era esa, todos los lugares de referencia cultural empezaron a replantearse quienes eran" nos cuenta.

"Un poco la guardia hereje es parte de eso. Si vos escuchas "La cría del plata" es el recitado que define eso" dice, mientras mira el cuadriculado del piso y recuerda: "la crisis lo marcó terriblemente al gordo, empieza a componer cuando viene esta debacle". El "gordo" es el fallecido Jorge Pandelucos, conocido como Alorsa, fundador y compositor de aquél cuarteto platense de guitarras, percusión y canto llamado La Guardia Hereje y quien tras cruzarse en una peña lo invitó a tocar con la banda. "La primer fecha que hacemos con los tambores, había una mesa con cinco personas. El gordo plantó el pingüino y prendió una velita (permitida por que aún no había pasado lo de cromañón) y cuando arrancó con el recitado "te morfaste las facturas" flashé, porque dije: "éste tipo está re loco y me encanta esa locura" asique de ahí en adelante me quedé en La Guardia hereje".

Tango Criollo Club y la falta de una pista de aterrizaje en la escena musical platense: Leonardo asegura que "el tango tradicional cortó, no hay más" y "lo que quedó es una camada de jóvenes que empezaron a hacer tango con lo que sentían verdaderamente". Convencido, nos asegura: "un veterano si escucha La Guardia Hereje nos va a decir que eso no es tango, pero: ¡sí, es tango! Habla del nuevo lunfardo, no vamos a hablar como se hablaba, o como se cantaba, no voy a hablar como Goyeneche porque no me representa en nada. Nuestra generación es hija del rock nacional, nuestro tango son Los Rendonditos de ricota, y al que le gustó le gustó. Nuestro lunfardo está en las letras, como hablamos nosotros, no como hablaron ellos. Esa era nuestra camiseta: el chabón, el faso, el guachin, no el piantao. Esa era la discusión en que nos matábamos con el gordo".

"El contexto del surgimiento de La Guardia Hereje tiene que ver con una cuestión identitaria, particularmente sobre la región, con el gordo nos reputeábamos por el hecho de qué es ser rioplatense. Hablábamos de la pica entre Montevideo y Buenos Aires" enmarca Gianibelli y agrega que "el movimiento ese del tango nuevo, el cual había impulsado La Guardia, era como un bloque de grupos, pero La Plata no tenía participación porque no tiene pista de aterrizaje, no la armamos, por eso armamos el Tango Criollo club acá y en Buenos Aires", un espacio que, según rezaba en la web del cuarteto, buscaba "todas aquellas expresiones artísticas nuevas que bordean la música del Río de la Plata".

Después de la etapa "hereje" y tras saber que "uno puede decir que jugamos en primera, como vanguardia del tango criollo" continuó en su coqueteo con los géneros populares y más particularmente con el candombe, con el cual "hoy día los pibes se sienten identificados" y pudo participar "de su evolución en la ciudad". "Tuve muchos grupos de talleres de chicos que venían a tocar candombe y de ahí salieron muchas comparsas: Tambores tinto, Kilombo 14.De esas mismas comparsas se desprendieron otras, La Plata tiene una historia comparsera muy antigua".

El mundo de los sueños

Después de varios años con su grupo Kilombo 14 llegó un momento donde se dio cuenta que "era una etapa que había finalizado, que ya no me identificaba tanto, que necesitaba sacar cosas que tenía muy adentro, que nacieron también a partir de La Guardia Hereje". Así arrancó en el 2013 a componer de manera solista ya que "en algún momento de mi vida tenía que ponerme a hacer algo de lo que estudié".

En el 2015 comenzó a grabar lentamente, dado que es su propio productor, director, compositor para llegar a masterizar hace poco más de un mes su primer disco: "El mundo de los sueños". El disco, nos cuenta, "tiene 19 temas que, en realidad, es la banda sonora de un libro que habla de la historia de una nena que cuenta todo cuando es grande y habla de la posibilidad de soñar, de como de a poquito el sistema te va coartando la posibilidad de soñar lo que vos queres soñar". Y agrega: "al final va a salir una pequeña revistita con una especie de epígrafe con el tema de cada canción, en el disco hay música de cámara, tango, candombe, jazz y funk y sin letra, acústico, porque la idea es que vos sueñes, no te voy a contar la historia".

 

Fotos por Roberto Borda